lunes, 3 de noviembre de 2008

LA CASA DE LOS ESPIRITUS

Marcos y Cristina, llevaban tiempo buscando casa, la casa de sus sueños. Habían visto algunas, pero unas por caras y otras por que no le gustaban, no había ninguna que les terminara por encajar. Hasta que aquella tarde, cuando pasaron por aquella urbanización vieron aquel cartel de SE VENDE, les dejó perplejos, eso es lo que andaban buscando una casa en un sitio tranquilo, amplia, claro que era, tenía tres plantas, piscina, jardin, sí no era barata, pero con lo que tenían ahorrado, y un préstamo del banco, pues nada todo solucionado. Para que buscar más, era su casa. Bueno ni cortos ni perezosos, se decidieron a llamar a la puerta, y les atendió un señor mayor con cara de bonachon, y risa maliciosa,les enseñó la casa, la cual estaba pintada, con muebles rústicos, para habitarla en cualquier momento. Marcos y Cristina se miraban emocionados, decidieron hablar con el dueño, sobre el precio, a ver si podía bajarles algo, el hombre accedió a bajarles un poquito, y la casa para ellos. El hombre parecía tener prisa por deshacerse de la casa, le dijo que tenían acceso a todas las habitaciones, menos a UNA, la buhardilla, la cual estaba cerrada a cal y canto, el hombre insistió en que cuando el la compró ya estaba así. A ellos con lo grande que era, no les importó que no se pudiera entrar en la buhardilla, una habitación menos que limpiar. Firmaron los respectivos papeles para adquirir la vivienda, el dueño les dió su número de cuenta para el ingreso, y les dijo que el se iba de viaje, porque tenía un familiar enfermo en el extranjero, que estarian en contacto, soltando una risa cómplice.
Cristina y Marcos se mudaron, trajeron sus ropas y algunos cuadros, decidieron dejar bastantes muebles pues estaban de buen uso, para que cambiarlos? más gastos, con pagar la casa tenían bastante.
Su vida era normal, nunca más supieron del dueño, ingresaron el dinero en la cuenta que el les había dado. Pero nunca respondía al teléfono que les había dejado. Hasta que un día, Cristina se quedó sola en casa, Marcos tuvo que hacer turno de noche en el trabajo, y empezó a escuchar ruidos que provenian de la buhardilla, a la vez que sintió un frio aterrador que le congelaba los huesos. Subió las escaleras y cada vez el ruido era más estrepitoso, como si rompieran cristales, muebles, golpes y más golpes, al rato el ruido paró. Cristina estaba muy nerviosa, que estaba pasando, había algo en ese cuarto, por eso el dueño no quería que entraran y su cerradura permanecía cerrada, Cristina siempre creyó que el dueño les mintió al decir que cuando el la compro esa habitación estaba cerrada. Ella llamó a Marcos al móvil, y le contó lo sucedido, el le dijo que se tranquilizara que eso no podía ser posible, que la imaginación le gastaba una mala pasada. Pero ella sabía que no era así..........

Decidió acostarse, se dirigió a la habitación a ponerse el pijama, y decidío dejar encedida la luz de la mesita de noche, no quería oscuridad completa. Se acostó, pero cuando iba a taparse, había algo que impedía que lo hiciera, alguien le tiraba de las sábanas y la llamaba con voz temblorosa, ven, ven, cristina sálvame, tengo miedo.... Cristina estaba paralizada, temblaba, las lágrimas empezaron a salir de su cara, que estaba pasando? ¿Quién la llamaba y para que? se levantó y la voz la conducía hasta la buhardilla, pero ella no podía entrar, la puerta estaba cerrada.
Marcos regresó y la vió recostada en el sófa llorando, comprendió que allí pasaba algo, cuando la escuchó, se quedó blanco, el siempre había creido en los espirítus, pero no quiso decirle nada a ella para no alarmarla más.
Los dos decidieron investigar sobre la casa, sus anteriores dueños, preguntaron a los vecinos, pero la mayoría le decían que no sabían nada, que era una familia que no tenía mucho trato con los demás. Hasta que dieron con un simpatico señor con bigote el Sr. Durán, el cuál les dijo que esa casa, en fin, que la familia de antes, era muy rara, sobre todo el hombre, no dejaba de entrar a nadie en casa, y la mujer de él, no hablaba con nadie, cuando quería hablar con alguién el marido le decía Adela no tenías que preparar la comida, y ella asentía con la cabeza, y se metía para adentro. Un buen día ella desaparecío sin dejar rastro, el marido dijo a los vecinos que ella se fue a casa de sus padres abandonadolo, pero el Sr. Durán sabía que no era así, el la tenía encerrada y la maltrataba para que accediera a sus órdenes.
Cristina comprendío que podía ser ella la que le imploraba ayuda, probablemente el marido la habría matado y ella podía estar en la buhardilla, sería eso? el espíritu quedría ser libre?....